
La visión cumple un papel fundamental en el desarrollo, el aprendizaje y las actividades cotidianas de los niños. Sin embargo, muchas dificultades visuales pueden pasar desapercibidas, especialmente en los más pequeños, porque ellos pueden no saber explicar que no están viendo correctamente.
Por eso, es importante que los padres conozcan algunas señales que pueden indicar la necesidad de una evaluación oftalmológica.
¿Qué cambios en el comportamiento pueden indicar un problema visual?
Los niños pueden manifestar una dificultad visual a través de determinados comportamientos. Algunas señales a las que conviene prestar atención son:
- Frotarse los ojos con frecuencia.
- Entrecerrar los ojos o parpadear excesivamente para intentar ver mejor.
- Acercarse demasiado a los libros, objetos o pantallas.
- Dificultad para seguir objetos en movimiento.
- Quejarse de dolores de cabeza, especialmente después de actividades visuales.
- Cansarse rápidamente al leer o realizar tareas que requieren atención visual.
- Presentar dificultades para leer, escribir o copiar de la pizarra.
- Evitar la lectura u otras actividades que requieren un esfuerzo visual prolongado.
- Tener dificultad para enfocar objetos cercanos o lejanos.
- Inclinar o girar la cabeza para mirar.
- Presentar dificultades para coordinar lo que ve con sus movimientos, por ejemplo, al dibujar, recortar o atrapar una pelota.
- Tropezar o chocar con objetos con frecuencia.
Estas señales no necesariamente significan que exista un problema ocular, pero sí pueden ser motivo para realizar una evaluación profesional.
¿Qué cambios en los ojos debemos observar?
Además del comportamiento del niño, existen algunos cambios visibles en los ojos que requieren atención.
Es importante consultar si observas:
- Ojos persistentemente rojos.
- Lagrimeo excesivo o constante.
- Secreción ocular frecuente.
- Uno de los ojos se desvía o parece no estar alineado con el otro.
- Movimientos oculares anormales.
- Sensibilidad excesiva a la luz.
- Una pupila con apariencia blanquecina o grisácea.
- Diferencias llamativas entre ambos ojos.
Una pupila blanca o de aspecto anormal, especialmente cuando se observa de manera persistente o en fotografías, requiere una evaluación oftalmológica oportuna.
¿Las dificultades visuales pueden afectar el aprendizaje?
Sí. Una visión deficiente puede dificultar actividades que requieren una adecuada capacidad visual, como leer, escribir, copiar de la pizarra o mantener la atención durante períodos prolongados.
Sin embargo, es importante tener en cuenta que no todas las dificultades escolares tienen un origen visual. Por eso, cuando un niño presenta problemas de aprendizaje o rendimiento, una evaluación oftalmológica puede formar parte de una valoración integral, pero no sustituye otras evaluaciones que puedan ser necesarias.
¿Qué hacer si observo alguna de estas señales?
Si notas uno o varios de estos comportamientos, no es recomendable esperar a que el problema desaparezca por sí solo.
Una evaluación realizada por un oftalmólogo pediátrico permite determinar si existe un problema de graduación, estrabismo, ambliopía u otra alteración ocular y establecer el tratamiento o seguimiento que corresponda.
En los niños pequeños, el examen puede realizarse mediante técnicas adaptadas a su edad, incluso cuando todavía no saben leer o expresar con claridad lo que están viendo.
¿Cuándo consultar de manera prioritaria?
Algunas señales requieren una evaluación más pronta, especialmente cuando aparecen de manera repentina o son claramente diferentes de lo habitual.
Entre ellas se encuentran una desviación ocular de aparición reciente, pérdida o disminución repentina de la visión, movimientos oculares anormales, dolor ocular importante, traumatismos oculares o una pupila con apariencia blanca o grisácea.
Ante estos signos, es importante consultar con un oftalmólogo para determinar la causa.
La importancia de detectar los problemas a tiempo
La detección temprana de las alteraciones visuales permite iniciar el tratamiento cuando sea necesario y acompañar adecuadamente el desarrollo de la visión.
Durante la infancia, problemas como los errores de refracción, el estrabismo o la ambliopía pueden afectar el desarrollo visual si no son identificados y tratados oportunamente.
En Alinea Visión, nuestros especialistas en oftalmología pediátrica realizan evaluaciones adaptadas a cada edad para identificar posibles dificultades visuales y brindar a cada niño la atención que necesita.
Alinea Visión, comprometidos con la salud visual de toda tu familia.


