
Los controles oftalmológicos durante la infancia son fundamentales para detectar a tiempo problemas de visión y acompañar adecuadamente el desarrollo visual. Muchas alteraciones oculares pueden no ser evidentes para los padres, por lo que una evaluación especializada permite identificarlas antes de que afecten el desarrollo visual del niño.
La frecuencia de estos controles depende de la edad, los antecedentes y las necesidades particulares de cada niño. Por eso, además de acudir cuando existe algún síntoma, es importante realizar evaluaciones preventivas.
¿Cuándo debe realizarse el primer control?
Desde el nacimiento, el recién nacido puede ser evaluado por el pediatra mediante diferentes procedimientos de detección, como la observación de los ojos, la evaluación del reflejo rojo, la respuesta de las pupilas y la alineación ocular.
Si durante esta evaluación se encuentra alguna alteración o existe algún factor de riesgo, el pediatra puede indicar una valoración por un oftalmólogo pediátrico.
Incluso cuando no existen signos de alarma, se recomienda realizar una primera evaluación oftalmológica durante el primer año de vida, especialmente entre los 6 y 12 meses, para valorar el desarrollo visual y detectar posibles alteraciones de manera temprana.
¿Con qué frecuencia debe acudir un niño al oftalmólogo?
La periodicidad de los controles depende de cada niño. Como orientación general:
- Durante el primer año: se puede realizar una evaluación oftalmológica entre los 6 y 12 meses, según las características y antecedentes del niño.
- Durante la primera infancia: el especialista puede indicar controles periódicos para vigilar el desarrollo de la visión, especialmente si existen factores de riesgo.
- En edad preescolar y escolar: las evaluaciones visuales periódicas permiten detectar problemas de graduación, ambliopía, estrabismo y otras alteraciones que pueden interferir con el desempeño cotidiano y escolar.
Si existe una enfermedad ocular o un problema visual: los controles pueden ser más frecuentes, de acuerdo con la indicación del oftalmólogo pediátrico.
Por ello, no todos los niños necesitan acudir con la misma frecuencia. El especialista determinará el intervalo adecuado según los resultados de cada evaluación.
¿Qué se evalúa durante estos controles?
Dependiendo de la edad del niño, el examen puede incluir:
- Agudeza visual.
- Graduación y refracción, con dilatación cuando está indicada.
- Alineación y movimientos oculares.
- Visión binocular.
- Evaluación de la parte anterior del ojo.
- Evaluación del fondo de ojo cuando sea necesario.
- Desarrollo y funcionamiento visual de ambos ojos.
En los niños pequeños, las pruebas se adaptan a su edad y capacidad de colaboración, por lo que no es necesario que sepan leer para realizar una evaluación oftalmológica.
¿Qué niños necesitan controles más frecuentes?
Algunos niños requieren un seguimiento más cercano. Entre los principales factores de riesgo se encuentran:
- Antecedentes familiares de enfermedades oculares importantes.
- Prematuridad o bajo peso al nacer.
- Estrabismo.
- Diferencias importantes de graduación entre ambos ojos.
- Antecedentes de ambliopía.
- Enfermedades o síndromes asociados a problemas visuales.
- Antecedentes de traumatismos oculares.
- Problemas visuales previamente diagnosticados.
También es importante consultar si los padres observan alguna señal de alerta, como desviación de uno de los ojos, acercarse demasiado a los objetos, dificultad para ver de lejos o de cerca, dolores de cabeza frecuentes, cerrar un ojo para mirar, inclinar o girar la cabeza o dificultades relacionadas con la visión.
¿Por qué son importantes los controles durante la infancia?
La visión se desarrolla principalmente durante los primeros años de vida. Si existe un problema visual que no se detecta y trata oportunamente, puede afectar el desarrollo de la visión de uno o ambos ojos.
La detección temprana permite iniciar el tratamiento cuando las posibilidades de mejorar la función visual son mayores y realizar un seguimiento adecuado durante las diferentes etapas del desarrollo.
¿Cuándo acudir al oftalmólogo pediátrico?
No es necesario esperar a que el niño manifieste un problema para realizar una evaluación. Los controles preventivos permiten conocer cómo está desarrollándose su visión y detectar alteraciones que pueden pasar desapercibidas.
Si tu hijo presenta alguna señal de alerta, tiene factores de riesgo o ya cuenta con un diagnóstico oftalmológico, es importante seguir la frecuencia de controles indicada por su especialista.
En Alinea Visión, acompañamos el desarrollo visual de los niños mediante evaluaciones oftalmológicas adaptadas a cada edad y a las necesidades particulares de cada paciente.
Alinea Visión, comprometidos con la salud visual de toda tu familia.


